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Una mirada a las franquicias en Venezuela

Venezuela vive una de sus coyunturas más complejas de su historia contemporánea, no obstante las franquicias no escapan de esta realidad, su comportamiento en el 2016 arrojó resultados dignos de mencionar:

– Desde la última actualización del censo nacional de franquicias (octubre 2014) hasta la reciente actualización integral de las estadísticas del sector (septiembre 2016), hubo un leve incremento de empresas franquiciantes: de 530 pasaron a 553. Ello ocurrió principalmente debido a que las franquicias se convirtieron en un sector refugio como manera de diversificación de riesgos.

– A pesar del aumento de franquiciantes, disminuyó el número de empleos generados por el sector de 105.320 a 97.962 y se mantuvo casi igual el número de unidades con 12.500, concluyendo que el perfil de franquiciantes migró hacia empresas de menor dimensión.

– La generalidad de los sectores ha sufrido mermas en sus resultados (ventas), pero los más afectados fueron los sectores más dependientes de las importaciones y los vinculados a productos o servicios regulados debido a la existencia de estrictos controles de cambio y precios, entre ellos. No obstante hubo sectores que mostraron menos afectación por su versatilidad en sustitución de productos o por basarse en ausencia de inventarios (servicios) tales como el de gastronomía (especialmente fast food), estética y salud corporal, educación (especialmente la infantil),  ocio y entretenimiento.

– El interés de los venezolanos en las franquicias se mantuvo con cierta intensidad, especialmente por parte de aquellos grupos conscientes que en crisis aún se presentan oportunidades y del peligro de estancarse en medio de economías hiperinflacionarias. Los inversionistas mayormente se animaron a adquirir franquicias de inversión moderada (micro franquicias o de rango medio) y generalmente apalancadas con créditos locales por ser estos lógicas opciones derivadas de la distorsión de tener una inflación muy superior a las tasas activas bancarias.

En materia de importación de franquicias, Venezuela dejó de ser un país importador de franquicias principalmente por el control de cambios que dificulta en extremo el pago de compromisos en divisas.

Lo contrario ha ocurrido en materia de exportación, tanto de franquicias como de franquiciados. Desde la perspectiva de los franquiciantes, esta se incrementó exponencialmente debido a la necesidad de procurar nuevos mercados y generar divisas. En este sentido unas 86 franquicias venezolanas tienen abierta al menos 1 tienda en el exterior y hemos reportado unas 30 adicionales que se avisan listas para intentarlo. Igualmente, debido a la actual diáspora, Venezuela se ha convertido en el país mayor exportador de franquiciados del mundo. Más de 2 millones han emigrado y muchos han encontrado en las franquicias una de las vías menos riesgosas de emprender en sus nuevos destinos. Ha sido difícil precisar estadísticas, pero se estiman más de 500 las franquicias, entre individuales y maestras, que han sido adquiridas por venezolanos en el exterior.

En cuanto a novedades del sector, la coyuntura actual ha llevado a los empresarios venezolanos a comprobar las bondades del sistema de franquicias, ratificando su versatilidad en tiempos complejos. Las redes de franquicias han sido menos vulnerables  ante los múltiples problemas y la escasez, ya que la voluntad de varios dueños trabajando para un mismo fin (franquiciante y franquiciados) siempre será más efectiva que la individual, es decir, varias mentes concentradas en un problema suelen encontrar una solución más pronta. Igualmente la naturaleza gregaria del sistema permite hacer catarsis; el solo reunirse en grupos y compartir experiencias aumenta el estado de ánimo y la probabilidad de encontrar alternativas. Por ellos se ha recomendado a los franquiciantes el aumentar la frecuencia de sus encuentros y convenciones e incluso sumarle tallares técnicos y motivacionales.

Otra novedad es la proliferación de lo que he denominado la “Intra-Franquicia”: formatos de colaboracionismo empresarial no ofrecidos abiertamente a la sociedad sino exclusivamente a grupos de interés de un cercano entorno, comúnmente empleados, familiares o alumnos. Esto ha permitido la franquiciabilidad de negocios pequeños y medianos que, sin haber arribado a altos niveles de tecnicismo ni estandarización, ejecutan la franquicia basadas en la confianza, esfuerzo y buena voluntad, invitando a allegados a co-desarrollar el “kow-how” desde etapas iniciales.

El 2017 pareciera ser un año de grandes expectativas para Venezuela. En caso de extenderse el modelo presente, no queda sino predecir la profundización del deterioro económico y empresarial y difícilmente las franquicias no se vean afectadas por sus consecuencias. Pero si ocurren virajes que permitan encauzar la economía, que tarde o temprano ocurrirán, podremos ser testigos de uno de los rebotes más intensos, quizás mayor o proporcional al propio declive experimentado, que sin dudas colocarán a Venezuela en la posición económica que merece. No cabe duda que las franquicias seguirán siendo protagonistas en ambos casos, como baluartes de resiliencia empresarial o como factores vitales de reconstrucción. Confiados en el mejor de los porvenires, la pregunta es: ¿quién se atreve a sacar ventajas activándose en estos momentos?, pues los que se animen tendrán un paso adelante!

Hasta arriba